
En el anterior post daba la bienvenida al nuevo año, con la vana esperanza de que fuéramos capaces de cambiar un poco. Pido eso: "un poco", no "del todo" o "completamente"....un poco...o incluso un poquitín, si pudiera ser. Pero veo que seguimos en nuestras trece, vuelta la burra al pasto.
No han parado los bombardeos sobre Gaza, a pesar de entrar en un nuevo año, más bien al contrario. Da igual que nos manifestemos, que lo firmemos en un blog, o lo que sea. Otra guerra más.
Creo que no merece la pena indagar en las razones (si es que existen razones para empezar una guerra) que llevaron a Palestina e Israel a entrar en conflicto. Ni en esas hipotéticas razones, ni en ninguna que pretenda justificar cualquier otra guerra. Porque al cabo del tiempo, tras años de lucha, igual llega un momento en que alguien se pregunta por qué lleva un Kalasnikov al hombro o por qué está matando a sus vecin@s, a l@s mism@s con los que antes celebraba los cumpleaños.... Me da igual que haya cuestiones políticas, territoriales, religiosas, o del tipo que sean. Nada justifica la violencia; ningún tipo de violencia.
Porque a pesar de haber empezado un nuevo año, seguro que con muchos propósitos, seguimos igual...
...Y siempre perdiendo l@s más indefens@s: l@s niñ@s...

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