
...Hace unos días que terminé de leer el libro "El mundo amarillo" de Albert Espinosa, altamente recomendable. Albert es ese tipo de personas que se crece ante las dificultades y a pesar de haber sufrido cáncer de adolescente, es un adulto optimista y un gran guionista de películas. Me lo compré, entre otras razones, porque me recordó al "universo naranja", un concepto que hace tiempo de conozco (jejejejeje... fundamentalmente, porque lo he inventado yo...jejejejeje)
Cuando hacía tai-chi, el profesor nos enseñaba a relajarnos y a "deshacer cualquier nudo de la espalda" visualizando una corriente naranja, cálida y benéfica, que recorría los músculos, destensándolos y relajándonos. Desde entonces, fui creando el "universo naranja", que, en forma muy resumida, se trata de visualizar , aunque sean una chorrada, las cosas que te hacen sentir bien. Por ejemplo, este viernes de Halloween, tuvimos un "momento naranja" en casa: vimos una peli horrorosa (por lo mal hecha que estaba y porque supuestamente te daba miedo) apelotonad@s tod@s en el sillón: Chelo, con su pata tiesa, la Vane, el Jon, Tenoch y Burbuja y yo misma. Era muy divertido estar ahí, viendo la peli a oscuras, en alegre revoltijo. Eso es un momento naranja.
Puede ser una canción naranja o un olor naranja o una situación naranja. En definitiva, se trata de ser conscientes de que vivimos bastantes momentos felices , sólo nos falta identificarlos y nombrarlos como tal.
Por eso me ha hecho gracia encontrar a alguien que cree en el "Mundo Amarillo", aunque él se refiere más a personas que a hechos concretos. Aún así, creo que hablamos de lo mismo: de identificar las cosas buenas o a las personas que te aportan algo importante a tu vida. Cada uno lo puede llamar como quiera o ponerle su color favorito. A mí me gusta el naranja, porque me recuerda un poco a la luz del atardecer; es cálido como una mantita en invierno y alegre como una tarde de verano. También tiene la tonalidad de algunas hojas de los árboles del pirineo en otoño, justo ahora, aunque por el clima parezca pleno invierno. Por eso elegí el naranja, porque instintivamente, cuando pienso en ese color, me siento bien...

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