
"...Y con las luces del alba antes que tú te despiertes se hará ceniza el deseo me marcharé para siempre y cuando todo se acabe y se hagan polvo las alas no habré sabido por qué me he vuelto loco por nada..."
Ésta fue una de las canciones que ayer, 5 de Octubre, desgranó Pedro Guerra en su concierto. Sala Mozart con, a mi juicio, poquita gente y el Pedro de siempre. Entrañable, tierno, reivindicativo, solemne y con las palabras justas. No soy muy objetiva, es cierto, porque me encanta este músico pero no me equivoco al decir que el concierto estuvo genial. A pesar de ser un sitio grande, supo crear ese clima íntimo, de estar tocando entre amigos. Y eso es lo que al menos yo, agradezco. Que en la época en que todo son macroconciertos y filas de gente esperando entrar, todavía puedas llegar a un sitio, tomarte una caña, llegar tranquilamente y ver que los demás llegan con la misma tranquilidad y sosiego. Y te sientas y te dejas llevar, desde el primer al último acorde; y tarareas y sonries y aplaudes... Y te marchas a casa con la misma tranquilidad con la que llegaste; sabiendo que el mundo está jodido, pero que hay esperanza; que existe el amor, la ternura, la complicidad, la amistad, la poesía... y quien la canta, fuera de los circuitos y las aglomeraciones imperantes.
Así, que una vez más, gracias Pedro... esperaremos a la próxima vez que vengas, como un amigo de siempre, a cantarnos eso que pensamos, porque tienes el don de decirlo justa y poéticamente.
....mil gracias, Pedro...
P.d. Gracias también, porque no eres lo que se dice precisamente un "guaperas"....jejejejejejeje

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