martes, 8 de julio de 2008

El sueño de una noche de verano


Creo que Shakespeare debía tener "horario de verano" cuando escribió esa obra. Y también debía ser un dormilón empedernido como lo soy yo.

Me encanta el "horario de verano" (Chelo flipaba cuando se enteró, eso, en Argentina....ni soñarlo!!!) porque tienes toda la tarde libre, pero...¡¡¡¡qué duro es levantarse tan pronto!!! Si normalmente, cuando suena el despertador, te dan ganas de estamparlo contra la pared y seguir durmiendo, cuando suena 1 hora y 1/2 antes los instintos asesinos son mucho más agresivos.

Y todo el mundo te dice: pues échate una buena siesta y arreglao!!!

Pero no...la siesta está muy bien, pero no es lo mismo. Ese momento de enroscarte por la mañana en la sábana y pensar: "me quedo en la cama" ya lo has perdido. ¿Y la tarde que tienes algo que hacer y se te fastidia la siesta?? Vas acumulando "puntos" (como en las cartillas del Eroski) y al final de la semana te mantienes despierta a base de café, cocacola y todo aquello que te dicen que es estimulante.

Y encima, ahora que nos hemos puesto a dieta, ni cocacola, ni café....

¡¡¡Viva el horario de verano!!!! Grrrrrrrrrrrrrrr.....

No hay comentarios: